Hoy en día la cinta de correr o caminadora es la herramienta mas popular para hacer ejercicio. Estando presentes en tanto hogares como gimnasios. Hoy conoceremos su historia.

 

La cinta de pisar o rueda de pisar (Magna rota en latin) fue introducida a finales del siglo I, pleno apogeo del Imperio Romano. Ante la necesidad de levantar cargamento  más pesado, incorporaron la cinta de pisar, sustituyendo el cabrestante en sus grúas. Este dispositivo accionado por fuerza humana , consistía en una gran rueda acoplada a una grúa. Los operarios caminaban  dentro de la rueda (similar a aquella utilizada por un hámster) Y gracias a su mayor diámetro, lograban levantar el doble de peso con un personal reducido a la mitad.

Grúa romana

Si bien la rueda de pisar accionada por fuerza humana permaneció como una pieza clave de la maquinaria humana llegado el siglo XIII, su forma aun era similar a la de una rueda de presión hidráulica. Hasta el siglo XIX las máquinas estacionarias (equipos fijos diseñados para realizar trabajos pesados o de alta precisión) se alimentaban de fuentes poco eficientes como agua o viento. Los agricultores necesitaban una fuente de energía más congruente. Descubrieron que una cinta de correr podía capturar la fuerza de frenado de un caballo. En raras ocasiones estas cintas se empleaban para impulsar embarcaciones, especialmente en la costa este de los  Estados Unidos. Este diseño presentaba una banda horizontal  que se asemeja a los modelos disponibles en la actualidad. La unidad de medida de fuerza de fuerza para operar dichas máquinas se conoce como “Caballos de fuerza” basándose en la fuerza de tracción de un caballo de tiro.  Bajo el mismo mecanismo se introdujeron versiones domésticas o de miniatura. Estas cintas destinadas a tareas cotidianas generaban fuerza tanto rotatoria como recíproca para su uso en maquinaria ligera como mantequeras y molinos de piedra ( Un ejemplo es la  Enterprise Dog Power patentada por Nicholas Potter durante la década de 1870s)

 

Su historia continúa en su periodo más infame. Tras presenciar la aparente inactividad de los prisioneros, el ingeniero Sir William Cubitt se inspiró para crear su “cinta de correr”. Descrita por primera vez en 1822, se presentaba como una forma para que los prisioneros realizarán “un trabajo honesto”.  Los presos utilizaban la máquina en grupos, con hasta dos docenas de ellos utilizando la misma máquina, generalmente moliendo granos o bombeando agua, en algunos casos hasta 8 horas seguidas. A pesar de su nombre,se parecía más a una máquina de escaleras o escaladora moderna. Eran más semejantes a la rueda de pisar de los romanos, ya que eran ruedas grandes. El diseño de Sir William, en lugar de que alguien la operará desde el interior, tenía una serie de escalones instalados en el exterior. Los prisioneros se ajustaban a unas asas y subían los escalones que hacían girar las ruedas. Como la cinta era autopropulsada, siempre que hubiera al menos un prisionero subiendo, la rueda seguía girando. Esto se consideraba más humano, al menos en comparación con los métodos de castigo anteriores, que se centraban en la horca o el exilio a las colonias británicas. La teoría era que el trabajo forzado en una cinta de correr durante un período fijo podía rehabilitar al delincuente, quien luego podría reintegrarse a la sociedad y a su familia. En realidad el trabajo que realizaban los prisioneros no aportaba absolutamente nada. Mientras que en los Estados Unidos se introdujo la invención de Cubitt en las prisiones de la costa Este, se prefería las cuadrillas de presos encadenados para realizar trabajos manuales funcionales, las prisiones británicas la utilizaban como un método de castigo y de lograr el no rescindir de los prisioneros. 

 

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Para 1902 la cinta de correr fue abolida y la cinta de correr comienza a tomar la forma que conocemos hoy en día. En 1911 Claude Lauraine Hagen solicitó una patente en los Estados Unidos para una “Máquina de entrenamiento” que incluía una cinta de correr resulto sorprendentemente vanguardista. Hagen concibió su máquina como una que pudiera plegarse permitiendo transportarla fácilmente, tuvo en cuenta usuarios de distintas estaturas e incluso se esforzó por reducir el ruido que produciría la máquina al acoplar cuatro postes exteriores para elevar la cinta del suelo; esto también permitía ajustar la inclinación. No es preciso encontrar pruebas de que Hagen dio uso a este prototipo, sin embargo, se trata de una patente que todavía se cita hoy en día . Durante las décadas de 1920 y 1930, surgieron modelos de cintas de correr de funcionamiento manual. Carecían de motor y requerían que el usuario moviera manualmente las lamas de madera para generar impulso, a diferencia de la cinta de goma continua a la que estamos acostumbrados hoy en día.

 

La primera cinta de correr motorizada llegaría en 1952 inventada por el cardiólogo Dr Robert A. Bruce (Conocido como el padre de la cardiología del ejercicio) utilizándose para diagnosticar afecciones del corazón y los pulmones. Responde a el hecho que a medida que avanzaba el siglo XX la manera en que morían los Estadounidense había cambiado:  a principio de 1900s la principales causas eran las enfermedades infecciosas. Sin embargo, para 1910, las enfermedades cardíacas se habían convertido en la causa principal. En 1921 la insuficiencia cardíaca representó el 13,6% de los fallecimientos y para 1940 se duplicó. Es aquí donde las cintas de correr incorporan las escobillas de carbón en su motor de corriente continua como un puente eléctrico móvil permiten transferir la energía desde la parte fija del motor (estator) a la parte giratoria (rotor) de forma continua.

 

A finales de la década de 1960, el ingeniero mecánico William Staub desarrolló la PaceMaster 600, considerada la primera cinta de correr doméstica producida en masa. Inspirado por el libro Aerobics del Dr. Kenneth Cooper, diseñó una máquina para promover la actividad física en el hogar. Tras recibir el apoyo del Dr. Cooper, la cinta comenzó a comercializarse y popularizó el ejercicio cardiovascular fuera de los gimnasios. Durante la década de 1980, las cintas de correr experimentaron un gran crecimiento en popularidad, impulsando un aumento sostenido en sus ventas. En 1991, Life Fitness ingresó a este mercado con el lanzamiento de la 9500HR, una cinta equipada con un innovador sistema de absorción de impactos que mejoró la comodidad del usuario y marcó un nuevo avance en la evolución de estos equipos.

 

Aunque el funcionamiento de las cintas de correr se ha mantenido prácticamente igual, los avances tecnológicos se han centrado en mejorar la experiencia del usuario. Hoy en día incorporan pantallas táctiles, conectividad con dispositivos inteligentes, entrenamientos personalizados y simulaciones de recorridos virtuales.