Desde cómo la hidrolavadora revolucionó la forma en que limpiamos superficies exteriores hasta todo lo que debes saber de sus escobillas de carbón
Las hidrolavadoras trabajan de manera simple: el agua emerge a presión y a alta velocidad a través de una manguera que en su extremo tiene una boquilla que hace que el chorro de agua salga con gran fuerza para que se desprenda fácil la suciedad. La mayoría de las hidrolavadoras se conectan a un suministro de agua existente y funcionan con un motor. Una de las ventajas que ofrece la hidrolavadora es que ahorra el consumo de agua, esto no disminuye la potencia de limpieza, al contrario, utiliza el agua necesaria al momento de trabajar. Es diez veces más potente que cualquier manguera de uso cotidiano, expertos recomiendan utilizarla en la mayoría de lavados, si se quiere pagar menos en el servicio de agua municipal. Esta es su historia:
Todo comenzó hace 100 años en 1926, en el garage de el señor Frank W Ofeldt II en el pueblo de Moon Township, Pensilvania, siete años antes del fin de la Ley Seca ( Sancionada por el congreso de los Estados Unidos en 1919 con el objetivo de prohibir la distribución, producción y consumo de alcohol en los Estados Unidos) Frank se encontraba trabajando en sus alambiques de whisky cuando notó algo peculiar: el vapor de sus alambiques eliminaba las manchas de grasa del suelo de su garage. Ofeldt era conocedor de la ingeniería a vapor e inmediatamente vio el potencial de usar la técnica de limpieza a vapor en un invento . Esto lo impulsó a buscar una pieza de fundición de bomba y a intentar diseñar un aparato de limpieza basado en estos descubrimientos. Encontró a la Homestead Valve Company , comenzando a colaborar con ellos en su nuevo diseño que temporalmente se denomina "Generador de Vapor de Hiperpresión" pero luego un publicista lo bautizaría como Steam Powered Jenny.
Básicamente Frank W Ofeldt II creó un limpiador a vapor. El novedoso dispositivo marcó el comienzo de nuevos avances que concluirán con el desarrollo de la hidrolavadora que conocemos actualmente.
Posteriormente, primero en 1941 Jobs Fordyce Malsbary desarrolló y patentó su método de limpieza a presión hidráulica. Este dedicó su talento a la fabricación de equipos para la desinfección de lácteos. Se diversificó desarrollando sistemas de limpieza refinados y sentando las bases para el futuro de la hidrolavadora. Luego en 1950, Alfred Kärcher crearía el primer diseño de la hidrolavadora moderna el inventor alemán fue responsable de crear la primera hidrolavadora real, la hidrolavadora de alta presión DS30, que luego inspiraría muchas más actualizaciones e innovaciones.
Aunque el inventor alemán falleció solo 9 años después de dar con su creación, la empresa siguió adelante, ampliando su investigación y desarrollo. Kärcher fue el responsable de la primera Hidrolavadora moderna pero la bomba no estaba a la altura. A lo largo de la década y hasta bien entrada la siguiente, Kärcher continuó desarrollando y ampliando el diseño. Entonces llegó la Bomba Cat, que revolucionó el funcionamiento interno del dispositivo. El nombre Kärcher se ha convertido prácticamente en sinónimo de calidad en hidrolimpiadoras, ofreciendo una gran variedad de modelos únicos, tanto de gasolina como eléctricos. Actualmente, poseen patentes y fabrican productos de limpieza de todo tipo.
Funcionamiento: Parte de la fascinación de la hidrolavadora reside en su capacidad para eliminar la suciedad y los residuos de la superficie. Su funcionamiento es igual de fascinante
Hay un motor (En caso de las eléctricas) Una bomba de agua, una entrada de agua, una manguera de alta presión, un tanque y, por lo general, una pistola pulverizadora con boquillas. La forma en que funcionan es fascinante. La hidrolavadora suele conectarse a una canilla u otra fuente de agua. El agua fluye desde esa fuente a través de la manguera y pasa por un filtro ubicado en la entrada. Cuando el motor se pone en marcha, acciona la máquina y proporciona la potencia necesaria para que la bomba cumpla su función. La bomba aspira el agua y el detergente, los mezcla y los calienta hasta alcanzar una temperatura elevada. Luego, impulsa el agua a través de una manguera reforzada de alta presión. La boquilla del accesorio es estrecha y puede ajustarse a distintos ángulos, lo que permite regular aún más la presión. Este chorro de agua a alta presión es el responsable de una limpieza tan eficaz.
El uso de equipo de protección personal también es fundamental. El lavado a presión suele desprender suciedad y residuos, por lo que es recomendable utilizar protección ocular y guantes. Además, al igual que al nadar, es inevitable mojarse. En definitiva, el lavado con hidrolavadora es una tarea satisfactoria y que vale la pena realizar.
Sobre sus carbones
Las escobillas de carbón son componentes de desgaste que transmiten la corriente eléctrica a la parte giratoria del motor. El reemplazo de escobillas desgastadas, cuando se realiza correctamente, puede prolongar la vida útil del motor. Las escobillas de carbón son componentes estandarizados y de amplia disponibilidad. Sin embargo, un ajuste incorrecto o una calidad inadecuada del material pueden provocar mal contacto, sobrecalentamiento o un desgaste acelerado. Si se utilizan escobillas de terceros, verifique siempre:
• Dimensiones (largo, ancho y profundidad)
• Longitud del cable y tipo de terminal
• Tensión del resorte y compatibilidad de montaje
• Material de la escobilla (mezcla de grafito y cobre para motores de alta velocidad) Para más información acerca de la calidad de nuestras escobillas de carbón viste la siguiente entrada: https://www.sintercarbo.com.ar/blog/posts/consideraciones-generales-acerca-de-las-calidades-de-las-escobillas-de-carbon-1eb154858e27
Causas típicas de fallo
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Desgaste natural: las escobillas están diseñadas para desgastarse progresivamente durante el uso normal.
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Acumulación de polvo de carbón en el interior del motor, lo que reduce la refrigeración y puede generar arcos eléctricos.
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Uso excesivo fuera del ciclo de trabajo doméstico, como funcionamiento diario prolongado o uso en entornos comerciales.
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Sobrecarga del motor causada por restricción del caudal de agua o bloqueo de la bomba.
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Ventilación deficiente, o funcionamiento de la máquina con las entradas de aire obstruidas.
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Daños previos en el motor, que provocan un desgaste irregular de las escobillas.
Vida útil estimada
La vida útil típica es de aproximadamente 100 horas, dependiendo del tipo de uso, la carga del motor y las condiciones de ventilación. El uso diario o intensivo reduce significativamente esta duración.
Qué comprobar antes de sustituir las escobillas
Para asegurarse de que el reemplazo sea suficiente y evitar fallas recurrentes, se recomienda:
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Inspeccionar el conmutador (superficie de contacto de cobre): debe estar liso, limpio y sin picaduras ni rayaduras profundas.
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Verificar la presencia de marcas de quemaduras o arcos eléctricos.
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Comprobar que el eje del motor gire libremente al hacerlo girar manualmente.
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Limpiar completamente el polvo de carbón del interior de la carcasa del motor antes de instalar escobillas nuevas.
Síntomas de falla – correlación con las escobillas
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El motor arranca y se detiene rápidamente.
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La máquina presenta potencia reducida o funcionamiento inestable.
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Se observan chispas o chisporroteos en la carcasa del motor.
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Olor intenso a quemado o signos visibles de arco eléctrico.
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El motor no responde (cuando las escobillas están completamente desgastadas).
Observación importante
Las escobillas nuevas o un motor nuevo pueden emitir un ligero olor a quemado o incluso una pequeña cantidad de humo durante los primeros minutos de funcionamiento. Esto es normal mientras las escobillas se asientan correctamente.
Detenga la máquina inmediatamente si:
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El olor se intensifica o viene acompañado de ruidos fuertes.
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El humo persiste más allá de los primeros usos.
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El motor se calienta excesivamente al tacto o se activa el fusible.


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